Tratado sobre la fidelidad: Presupuestos Generales del Estado

Le daba vueltas a la cabeza este fin de semana y pensaba en lo ingrata que es la fidelidad. Hace unos días se presentaba el Proyecto de Ley de los Presupuestos Generales del Estado que es como una cosa muy lejana, muy de política de mayores, muy de números y muy poco atractivo, a priori, para aquellas personas que, como yo, cuando se enchufan a las noticias no saben si es para informarse o más bien para desconectar el cerebro de las preocupaciones reales del día a día.

El caso es que, aun siendo poco interesante, ¡qué duda cabe!, al final, los presupuestos no son sino la plasmación de aquello en que los gobiernos deciden que se van a gastar el dinero y, por ende, donde definen cuáles son sus prioridades. Vamos, que es donde deciden si en esta casa vamos a desayunar sobaos pasiegos, galletas María, pan duro o vamos a ayunar porque es mejor pasar hambre pero tener un Iphone 7.

El gobierno central, el que nos ampara a todos, tiene que repartir y reparte. Y una, que está todo el día con la despoblación y la España deprimida en la cabeza, presupone que un padre, que quiere a todos sus hijos por igual, echará un cable a aquellos que están más rezagados para que puedan tener todos sus hijos las mismas oportunidades. Que si el mayor va ya a la Universidad, no se quede el pequeño sin tener esa oportunidad.

Pero no.

Parece que este padre nuestro del gobierno central aprendió la paternidad con la parábola del hijo pródigo, que premiaba al hijo díscolo y dejaba al hijo fiel viéndolas venir, como se ha quedado Castilla y León, a verlas venir, o mejor dicho, a verlas ir: sin autovías, sin ciudad de la justicia, sin integración del ferrocarril, y borrando a Soria del mapa sin piedad, por cierto. Se recorta un 31,7% en Castilla y León, o lo que es lo mismo, 460 millones de euros.

Juan Vicente Herrera

Y por eso le daba yo vueltas a lo ingrata que es la fidelidad e intentaba imaginar qué pensarán todos los paisanos que llevan años y años votando al Partido Popular para que éste acabe apostando de nuevo por el hermano mayor que va ya a la universidad para que no se queje, supongo, mientras señala al hijo fiel lo aborrecible de la rebeldía.

Y a la vez pensaba en lo absurda de esta animadversión entre los pueblos que conforman el estado español. Los hermanos enfadados, recelosos, envidiosos… sin darse cuenta de que papá engaña y conspira a partes iguales con el hijo díscolo y con el hijo fiel. Porque para este papá lo importante no son sus hijos, es él mismo…

Y ahora hagan el esforzado y tedioso trabajo de echar un vistazo a los Presupuestos Generales del Estado y piensen a quien quieren seguir votando…

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